jueves, 26 de diciembre de 2013

Mi navidad

Veinticuatro de diciembre
la casa se descontrola
Pasan fuentes y señoras,
pasa el humo y un lechón
Hay uno vegetariano
a ese no le den manija
No se empinen la bebida
que el brindis, ni empezó.

Nadie sabe bien que festeja esta fecha
acá hay varias fuentes de religión
solo se que se me junta la familia
y es la época que más disfruto yo

Ya no hay chicos como antes
no hay sorpresas ni regalos,
no hay ninguno disfrazado
y nos juntamos igual. 
Porque acá las tradiciones,
que pasan de mano en mano,
se pierden con las distancias 
que esta fecha acortó.

Entre lecciones de vida y recetario
viaja un mate un reclamo y un chinchón
Aunque hoy yo solo quiero me compartan 
de este enorme corazón que me crió

Hay un pan dulce casero
fruta para la ensalada
Ya se va prendiendo el fuego
y el audífono  del Don
El recuerdo del que estaba 
hasta la navidad pasada
dentro de un sachet de leche
mi abuela revivió

Llega un tío saludando
unos van, otros se quedan
por acá la noche buena
la festejo hecha canción.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La lechuga y yo

Todos los seres vivos tienen alma? Si! Por supuesto! Incluso la lechuga que esta en mi plato. Y bueno, me estoy comiendo el alma de otro ser vivo. Pero la lechuga sabe que vino al mundo con saciar mi necesidad inmensa de comer. En serio! Me lo dijo cuando le limpiaba las hojas. 
Cuando tiré el tronquito se despidió de él. Mientras separaba las hojas viejas, entre ellas se tiraban besitos y buenos deseos para la próxima parte del viaje. Hablaban de cómo un jardinero les había contado, cuando eran chiquitas, lo mucho que le gustaba comerlas con sal. El jardinero las cuido y las ayudo a crecer, así cuando llego la hora de separarse de la tierra lo que mas lamentaron fue separarse del jardinero. 
Eran muy sabias esas hojas de lechuga. Conocían el procedimiento de masticado y digerido que precedía al lavado. Su frescura reflejaba la felicidad que tenían de ver sus vidas prolongadas al pasar al organismo de otro ser vivo. Si tuviéramos tan claro nuestro fin  en el mundo, como la lechuga, seguro seriamos mas felices. O si no nos angustiara tanto pasar a pertenecer a algo mas grande.